Presentación de Psicopedagogía para todos

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Presentación Multimedial

viernes, 8 de junio de 2012

Estudiar lejos de casa


“Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón”. 

 Serenata para la tierra de Uno.
María Elena Walsh

Muchos jóvenes cuando deciden trasladarse a una ciudad para estudiar anhelan “libertad” respecto de los padres, pero sin dimensionar que dicho cambio requiere de un “proceso de adaptación-transición”.

Por Psp. Ana María Salazar (º)
Una  de las pregunta que numerosos jóvenes se hacen al terminar el colegio secundario es: ¿y ahora qué voy a estudiar?
Esto tiende a generar dudas que llevan a un estado de incertidumbre sobre el presente y el futuro. Dudas en relación a: “¿aguantaré vivir lejos de mi casa?, ¿podré trabajar de lo que elegí?”. A su vez, se suman las dudas propias sobre  identidad: ¿Quién soy?, ¿quién quiero ser?, ¿qué quiero hacer? ...
Actualmente, tanto para jóvenes, como para los adultos, existe la sensación de que hoy más que nunca, la realidad socio-económica  es inestable.  Es ante esta situación en que surge la necesidad y la recomendación de darse un espacio para elegir. Hasta no hace mucho, la mayoría de los jóvenes elegían seguir sus estudios superiores por el llamado de su vocación. Otros, para seguir una tradición familiar. Pero en los últimos tiempos se sumó un tercer grupo que tiene cada vez más adeptos: el de los que siguen un estudio que les asegure su inserción laboral.
Muchos jóvenes, cuando deciden trasladarse a una ciudad diferente para estudiar, toman esta decisión anhelando “libertad” respecto de los padres y de la mirada de aquellos que los conocen, deslumbrándose con las posibilidades que propone y dispone la gran ciudad, pero sin dimensionar que dicho cambio, requiere el trabajo de darse el tiempo para procesar la diferencia. Es así que esta realidad requerirá de un “proceso de adaptación-transición”.
Al elegir “mudarse, cambiar” de territorio, algo de la historia personal inevitablemente se modifica, porque lo cotidiano deja de serlo (ir todos los días a la plaza, ver los amigos y amigas en la esquina, andar por  las calles conocidas, los sonidos cotidianos).
Esta realidad, vivenciada por gran parte de los jóvenes que iniciarán esta nueva etapa, instaura el  proceso de “desarraigo”, en tanto sentirse alejado de  las cosas y personas que se dejan. Es en esta instancia,  que los jóvenes estudiantes siempre necesitan de un proceso de elaboración y aceptación. De cada uno dependerá conocer nuevas personas, lugares, conocimientos; y así lograr establecerse y adaptarse a la nueva vida.
Un ejercicio con el cual suelo trabajar estas  vivencias, consiste en que cada joven  pueda discriminar los pros y  los contras de esta realidad: QUIERO... (por ejemplo: vivir solo, independizarme, hacer nuevos amigos), PERO... (extraño mi ciudad, quiero estar con mis amigos de siempre, los lugares de siempre). Otra alternativa también es indagar a manera de frases incompletas: YO no voy a poder vivir lejos porque..., o YO voy a poder vivir lejos porque...
En este marco, es necesario reflexionar sobre el presente y la imagen que los jóvenes están construyendo respecto a su futuro. Es decir, por un lado, recuperar lo que están viviendo al terminar el trayecto escolar (incertidumbre y construcción de la propia identidad), y, por otro lado, dimensionar los posibles cambios que ocurrirán al elegir una carrera, que posiblemente no se encuentra en su ciudad.
El propósito consiste en analizar la transición que están próximos a recorrer y que requerirá, a su vez, un proceso simultáneo de adaptación: dejar algo «que es» para encontrarse con otra cosa “que está por ser”.
En este paso es necesario: informarse sobre el nuevo lugar e institución en que desarrollarán sus estudios, realizar una elección vocacional sólida y procurar nuevos vínculos que generen pertenencia, sosteniendo el contacto con sus afectos lejanos, sin olvidar que éste es un proyecto que se consolida en las múltiples elecciones de cada día. Es muy importante abrirse a conversar con otras  personas en el nuevo ámbito donde se mueve, generar nuevas amistades. Es necesario ir superando la sensación de anonimato logrando un lugar en la ciudad; una de las posibilidades es continuar con las actividades que venía realizando (deportes, ayuda social, grupo religioso, música, entre otros).
(º) Psp. Ana María Salazar
Psicopedagoga y Prof. en Psicopedagogía - Mat.13-0719
Directora de Encuentro Virtual Psicopedagógico “Espacio virtual de capacitación profesional” 

www.encuentrovirtualpsp.com.ar
Coordinadora de Psicopedagogía para Todos
www.psicopedagogiaparatodos.es.tl